FIJADOR EXTERNO RALCA EN FASE DE TRANSPORTACIÓN ÓSEA. A PROPÓSITO DE UN CASO ATÍPICO

Isidoro Padilla Magdaleno, Roberto González Martín, Francisco Urbay Ceballos

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Resumen

Desde el siglo XIX, con el pionero Juan Francisco Malgaine (1840), han existido infinidad de autores que con sus aportes han contribuido al desarrollo de la fijación externa1.

A partir de la década del 50, con los trabajos del Dr. Chamley sobre el efecto de la compresión interfragmentaria en la consolidación, se crean dos escuelas fundamentales: La Escuela Francesa (profesor Jacques Vidal), que desarrolla el aparato de Hoffman, y la Escuela Soviética, que lo hace con los fijadores circulares, cuyo máximo exponente, el Profesor Gabril Ilizarov, es considerado en la actualidad el padre de la fijación externa, por los inapreciables aportes que realiza en el campo de la distracción, alargamiento óseo, epifisiodistracción, transportación, así como la metódica de tratamiento de todo tipo de fracturas y deformidades congénitas y adquiridas2. Hoy día sus principios y aportes, así como sus aparatos y diseños, son de uso universal1-5.

Ilizarov descubre, como ley biológica, que la distracción induce la génesis, no sólo de hueso, sino de músculos, fascias, aponeurosis, vasos, nervios, etc., y sienta las bases para el desarrollo de uno de los procesos más bellos e increíbles de la reparación hística: la transportación ósea3.


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