Los cuatro principales motivos de esos decesos son hemorragias severas después del parto, infecciones, hipertensión arterial durante la gestación y abortos no seguros, agrega la investigación.

Los datos aparecen en un informe titulado “Tendencias en la mortalidad materna 1990-2010″, elaborado por la Organización  Mundial de la Salud y el Fondo de la ONU para la Infancia.

Durante las dos décadas 1990-2010 esas muertes disminuyeron de 543 mil a 287 mil, con notables avances en casi todas las regiones, salvo en África Subsahariana, donde muchos países no cumplirán los Objetivos de Desarrollo del Milenio en esa materia.

Esas metas fueron acordadas por la ONU en el 2000 para ser cumplidas en 2015 y en el caso de la mortalidad materna fijaba una reducción del 75 % en ese mismo lapso.

A tres años del final de ese plazo, esa parte del continente africano presenta una tasa de 500 muertes maternas por cada 100 mil nacimientos, frente a las 210 de promedio mundial, agrega el documento.

A nivel global, 10 países concentran el 60 % de los decesos: India, Nigeria, Congo Democrático, Pakistán, Sudán, Indonesia, Etiopía, Tanzania, Bangladesh y Afganistán.

El estudio reconoce que en muchos países subdesarrollados ocurren muchas muertes que no son incluidas en las estadísticas, en particular cuando ocurren en los hogares.