La investigación, publicada en la revista Neurology, sugiere también que otros trastornos del sueño, la depresión grave y el trastorno obsesivo compulsivo (TOC), entre otros, estarían asociados con una mayor posibilidad de padecer sonambulismo.

"Ignorábamos la prevalencia del sonambulismo como trastorno del sueño en la población general, lo que era un gran problema", dijo el doctor Maurice Ohayon, director del Centro de Investigación de la Epidemiología del Sueño de Stanford, en California.

Ohayon y colegas de todo Estados Unidos entrevistaron telefónicamente a 16.000 adultos de 15 estados del país. El 29 por ciento dijo que había caminado dormido por lo menos una vez en su vida.

Alrededor del 3 por ciento respondió que lo hacía entre una vez por año y una vez por mes, y el 1 por ciento aseguró que lo hacía por lo menos dos veces por mes.

"Los resultados no me sorprenden demasiado", dijo el doctor Timothy Young, neurólogo y especialista en medicina del sueño del Sistema de Salud de la Clínica Mayo, en Eau Claire, Wisconsin.

Young, que no participó del estudio, explicó que el sonambulismo es común en la niñez y desaparece con la edad.

Estudios previos habían demostrado que el 30 por ciento de los niños es sonámbulo, según citan los autores. Ellos hallaron que algunas personas eran más propensas a caminar dormidas, como las que tenían apnea del sueño o insomnio, que bebían en exceso y las usuarias de píldoras para dormir.

Los participantes que tomaban antidepresivos llamados inhibidores selectivos de la recaptación de la serotonina tenían alto riesgo de ser sonámbulos, pero el equipo lo atribuyó a los trastornos preexistentes. La depresión mayor y el TOC también estuvieron asociados con el sonambulismo.

Un tercio de los sonámbulos tenía antecedentes familiares del trastorno del sueño.

Según precisó Young, el sonambulismo abarca una gran cantidad de acciones, desde hablar hasta caminar dormidos. Dijo que es preocupante cuando la persona dormida empieza a subir o bajar escaleras o sale de la casa.

El experto consideró importante ignorar el mito de no despertar a los sonámbulos. "Lo que recomendamos es redireccionar a la persona y hacer que vuelva a la cama", dijo Young.

Los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos, la Fundación Arrillaga, la Fundación Bing y Neurocrines Biosciences, que es una empresa farmacéutica, financiaron el estudio.